El marcado por micropercusión, también llamado marcado por micropunto, constituye una tecnología de marcado de referencia cuando se busca la identificación permanente de las piezas mediante un marcado profundo que perdura en el tiempo.
Este proceso genera un marcado mecánico profundo en hendidura cuya legibilidad se mantiene incluso tras ensayos normalizados de abrasión, ensayos de resistencia a impactos o ciclos de lavado industrial.
La micropercusión cubre las exigencias de trazabilidad a largo plazo al grabar directamente sobre la pieza números de serie, referencias y códigos DataMatrix, lo que asegura una lectura precisa y fiable mediante sistemas de visión artificial, incluso tras tratamientos superficiales o en entornos industriales exigentes.
El marcado por micropunto exige ajustar distintos parámetros (fuerza de impacto, densidad de puntos, ángulo del punzón, distancia punzón-pieza, velocidad de marcado) en función del material y de su estado superficial.
Tanto para usos móviles como para puestos de producción fijos o instalaciones automatizadas, SIC MARKING dispone de soluciones para cualquier sector industrial.
Esta polivalencia, sumada a la capacidad de adaptar los parámetros de marcado al material y a cada exigencia concreta, hace de la micropercusión una tecnología clave para lograr una identificación fiable, una trazabilidad duradera y una resistencia óptima en condiciones severas.
A partir de un impacto controlado, la máquina de marcado por micropercusión produce una sucesión de puntos de percusión que dan lugar a un marcado en hendidura duradero.
La fuerza de los impactos se regula hasta alcanzar la profundidad deseada.
En la práctica, las profundidades habituales oscilan entre unos pocos micrómetros y varios centenares de micrómetros, dependiendo del material y de la aplicación.
Asimismo, la densidad del marcado se puede regular modificando la separación entre los puntos de percusión.
La micropercusión es una solución de marcado de gran eficacia para una enorme variedad de piezas: planas, cilíndricas, complejas, pequeñas, voluminosas, o con zonas de acceso difícil.
Asegura la precisión y la durabilidad de los marcados.
Por su flexibilidad, esta tecnología de marcado se ajusta a la geometría y a las dimensiones de las piezas, y proporciona marcados repetibles y fiables para aplicaciones de identificación, trazabilidad y conformidad industrial.
La elección de la solución de marcado (estación de micropercusión fija, módulo portátil de micropercusión, módulos integrables de micropunto y accesorios diversos como un eje rotativo o utillajes específicos) viene determinada por varios factores: la geometría de la pieza, su accesibilidad y el volumen de producción. Cada aplicación necesita una configuración adaptada que garantice un marcado óptimo.
Producción en serie
En producción en serie, la opción recomendada es la estación de micropercusión fija. Su estabilidad y su precisión la convierten en la mejor elección para grandes volúmenes. Este tipo de estación proporciona un marcado repetible y encaja especialmente bien en entornos de producción donde la constancia y la calidad del marcado resultan determinantes.
Piezas pesadas e inamovibles
Con piezas pesadas e inamovibles, la opción recomendada es el módulo de marcado portátil. Este equipo aporta la movilidad necesaria para marcar componentes difíciles de desplazar. Resulta especialmente indicado para las intervenciones a pie de obra o en entornos donde la flexibilidad y el trabajo directo sobre la pieza son imprescindibles.
Geometrías complejas
Ante geometrías complejas, la opción recomendada es recurrir a ejes rotativos. Estos ejes rotativos o utillajes específicos dan acceso a las zonas difíciles de alcanzar y aseguran un marcado eficaz sobre piezas de formas complejas o irregulares. Aportan una mayor accesibilidad y una gran precisión, incluso sobre superficies no planas o componentes de grandes dimensiones.
La micropercusión resulta especialmente idónea para los metales ferrosos (como los aceros al carbono, los aceros inoxidables y las fundiciones) y para los metales no ferrosos (como el aluminio, el cobre y sus aleaciones), además de determinados plásticos técnicos rígidos como el POM, la PA y el PEEK, siempre que su resistencia al impacto baste para lograr un marcado duradero.
Metales ferrosos
Sobre los aceros al carbono, la micropercusión proporciona un marcado duradero y resistente al desgaste, perfecto para grabar números de serie en largueros y componentes estructurales tras el mecanizado o el tratamiento térmico.
Los aceros inoxidables (304, 316, ferríticos, martensíticos) responden igualmente muy bien a este proceso, con marcados legibles capaces de superar los ensayos de abrasión y corrosión propios del entorno industrial.
En las aleaciones ferrosas macizas como la fundición gris o la fundición dúctil, la solidez del material admite marcados profundos sin riesgo de fisuración, lo que las convierte en candidatas idóneas para bloques motor y componentes pesados. Los parámetros se ajustan de modo que la repetibilidad quede garantizada a lo largo de toda la serie.
Metales no ferrosos
Sobre el aluminio (aleaciones de las series 5xxx, 6xxx, 7xxx), la micropercusión logra un marcado preciso sobre las superficies blandas habituales en los sectores de la aeronáutica y de la automoción.
Con el cobre y las aleaciones de cobre (latón, bronce), conviene rebajar la fuerza de impacto para contener la deformación y preservar una legibilidad óptima.
Plásticos técnicos
Los polímeros técnicos como el ABS, el POM, la PA y el PEEK se marcan bien por micropercusión gracias a su rigidez suficiente y a su buena estabilidad dimensional. Basta con regular la fuerza para obtener profundidades de marcado de 10 a 100 µm y emplear punzones con ángulo de 60° para preservar una legibilidad impecable.
En la práctica, se graban marcados permanentes sobre carcasas electrónicas, engranajes de POM y componentes de motor en PA con fines de trazabilidad.
Materiales no compatibles
Los plásticos blandos como los TPE, EPDM y las siliconas no suelen ser aptos para la micropercusión. Con una dureza Shore A por debajo de aproximadamente 50, se produce una deformación elástica en lugar de una indentación limpia.
Del mismo modo, las cerámicas y los materiales muy finos o frágiles corren el riesgo de agrietarse o romperse bajo el impacto mecánico.
La micropercusión abarca una gama completa de marcados, desde marcados alfanuméricos, códigos 1D/2D y marcados normativos hasta referencias técnicas y marcados profundos, asegurando permanencia, legibilidad y resistencia en condiciones severas.
Dada la capacidad de adaptación de las máquinas de micropunto a los distintos materiales y a las geometrías complejas, esta tecnología de marcado permanente permite ajustar con precisión la profundidad y el posicionamiento de los marcados para responder a las exigencias de mecanizado, de montaje y a las condiciones del entorno.
Empleado sobre todo para números de serie, referencias de producto y códigos de identificación, el marcado alfanumérico por micropercusión graba series de caracteres con una altura determinada y profundidades controladas, en función del material.
Este marcado soporta condiciones industriales como la abrasión, las temperaturas elevadas y los agentes químicos, sin dejar de ser legible tanto en la lectura humana como en la lectura automática.
La micropercusión es capaz de generar códigos matriciales 2D como el DataMatrix, aptos para una gran diversidad de superficies.
El DataMatrix encaja especialmente bien cuando se necesita una elevada densidad de información, en particular en los sectores aeronáutico y médico.
El DataMatrix ECC200 es el estándar para componentes industriales por su robustez y su tamaño compacto.
La micropercusión cumple las exigencias de trazabilidad e identificación que imponen las normativas sectoriales, como el Reglamento (UE) 2017/745 (MDR) para los productos sanitarios, las reglas UDI de la FDA, o referenciales de calidad como ISO 9001, ISO 13485 o IATF 16949 en el sector de la automoción. Estos marcados deben ser a menudo permanentes, legibles tras el envejecimiento y resistentes a los ensayos de abrasión o de corrosión.
La tecnología de marcado por micropunto alcanza profundidades de marcado desde unos pocos micrómetros hasta varios centenares de micrómetros, suficientes para superar ensayos normalizados como la prueba de niebla salina según ISO 9227 en determinados casos.
La micropercusión genera marcados firmemente anclados en el material, perfectos para números de serie en piezas metálicas, códigos en motores y utillajes industriales. Estos marcados presentan profundidades habituales que dependen del material y de los parámetros de marcado, y conservan su legibilidad incluso tras procesos como el mecanizado, el pintado, el chorreado o los tratamientos térmicos.
El marcado por micropercusión asegura una trazabilidad duradera, imprescindible para la conformidad normativa (como las exigencias UDI o la trazabilidad en automoción) y para el mantenimiento.
En el sector de la automoción, la micropercusión se emplea para grabar números de serie, códigos de barras y referencias de producto sobre piezas metálicas y componentes de motor. Aporta la trazabilidad y la durabilidad imprescindibles en los entornos de producción de alta cadencia, donde los marcados han de soportar los tratamientos térmicos y los tratamientos superficiales como el chorreado o el pintado. Esta tecnología encaja perfectamente en aplicaciones como los componentes de carrocería, los bloques motor, y los elementos estructurales, donde se exige una legibilidad constante que garantice la conformidad y el mantenimiento a largo plazo.
En la industria aeronáutica, la micropercusión se emplea para marcar componentes de motor, estructuras metálicas y piezas críticas montadas en las aeronaves. Los marcados se realizan para asegurar una trazabilidad completa a lo largo de la cadena de producción y durante las inspecciones de mantenimiento. La precisión del micropunto hace posible grabar números de serie o códigos DataMatrix sobre piezas sometidas a condiciones de trabajo extremas, como componentes metálicos, soportes, cárteres, piezas estructurales, respetando estrictas normas de conformidad y seguridad, como las que exige la AS9100.
En la industria ferroviaria, la micropercusión se emplea para marcar componentes de bogies, placas de identificación y piezas estructurales como los raíles o los sistemas de frenado. Estos marcados resultan esenciales para la trazabilidad y el mantenimiento de las piezas a lo largo del tiempo, y permiten su rápida identificación en entornos de producción y mantenimiento complejos. Los códigos grabados se asocian con frecuencia a números de serie o códigos 2D para facilitar la gestión de existencias y las verificaciones de conformidad durante toda la vida útil de los equipos.
En la industria electrónica, la micropercusión se emplea para marcar componentes electrónicos como carcasas electrónicas, chasis metálicos y placas de características. Estos marcados resultan esenciales para la trazabilidad de las piezas en las líneas de producción y facilitan las reparaciones o las modificaciones en servicio. Pueden grabarse igualmente códigos DataMatrix, capaces de almacenar información en superficies pequeñas y complejas, manteniendo la legibilidad y la durabilidad incluso tras ensayos rigurosos o tratamientos térmicos.
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